La elaboración de vinos rosados se apoya en una de las decisiones técnicas más sensibles de la enología: el manejo del contacto entre el mosto y los hollejos de uvas tintas. De esa elección, y del tiempo que dure, surge una amplia diversidad de estilos, colores y perfiles sensoriales.
Lejos de ser una mezcla entre vino blanco y vino tinto, los rosados se elaboran exclusivamente a partir de uvas tintas. La clave está en la maceración: un contacto breve entre el mosto y las pieles, que suele extenderse entre 4 y 12 horas, según la intensidad de color y el carácter que se busque en el vino final.
Una vez alcanzado el punto deseado, la maceración se interrumpe y el mosto se separa de los hollejos. Desde ese momento, la fermentación se conduce de manera similar a la de un vino blanco, priorizando la frescura, la expresión aromática y el equilibrio en boca.
Existen distintos métodos de elaboración de vinos rosados, y cada uno imprime un perfil sensorial particular. La elección del camino no es menor: define el color, la estructura y la personalidad del vino.
El método de maceración corta comienza de manera similar a la vinificación de un tinto, pero con un tiempo de contacto significativamente más breve. En ese lapso, las antocianinas y los compuestos aromáticos presentes en la piel se transfieren al mosto. El objetivo no es aportar estructura ni taninos, sino color y expresión aromática.
En el caso del rosado de prensa directa, el racimo se prensa de forma inmediata, sin una maceración previa prolongada. El prensado, lento y delicado, permite una extracción suave de pigmentos y aromas. El resultado son vinos de color muy claro, perfil sutil y baja presencia de taninos, pensados para un consumo joven y fresco.
La técnica de sangrado o saignée se vincula directamente con la elaboración de vinos tintos. Consiste en extraer una parte del mosto durante la maceración inicial del tinto y vinificarlo por separado como rosado. Este método suele dar vinos de mayor intensidad de color, con algo más de estructura y, en algunos casos, mayor potencial de guarda.
Los vinos rosados son el resultado de decisiones enológicas conscientes, donde el manejo del tiempo y del contacto con los hollejos define el estilo final. Lejos de ser vinos simples, conforman una categoría con identidad propia, capaz de ofrecer expresiones diversas, precisas y sumamente atractivas.
A continuación, algunas etiquetas recomendadas:
Finca Flichman – Rosé

De color rosa pálido, este rosado ofrece aromas frescos de cereza roja, notas florales que recuerdan a árboles en flor y un delicado perfil cítrico. En boca es ligero y refrescante, con una acidez equilibrada que le da vivacidad, y un final fresco y frutado.
Casarena- Malbec Rosé

De color rosado pálido con destellos dorados, este vino se muestra delicado y fresco desde el primer vistazo. En nariz, aparecen notas sutiles de fruta roja joven, acompañadas por matices cítricos y florales. En boca es ágil y equilibrado, con una acidez marcada que aporta frescura y un final frutado y agradable, ideal para disfrutar joven y sin vueltas.
3 Sapas – Malbec Rosé 2023

Este rosado se expresa con aromas frescos de cereza, delicadas notas florales de violetas y sutiles recuerdos de frutas blancas. En boca, la acidez vibrante se percibe desde el inicio, dando paso luego a un vino con buen volumen y equilibrio. Un rosado expresivo y fresco, que sorprende y se disfruta sorbo a sorbo.

