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Experiencia y jerarquía: Achaval Ferrer – Melipal

Visitamos el restaurant de la bodega ubicada en Agrelo y te contamos qué nos pareció.

Bodega Melipal comenzó a vinificar en el año 2002, en el año 2019 fue adquirida por Achaval Ferrer y juntas comenzaron su fusión.
La bodega se encuentra rodeada de un paisaje 100% mendocino. Cuenta con una espectacular arquitectura contemporánea que junto a los viñedos, sauces, olivos, jardines y una espectacular vista a la Cordillera de los Andes, harán de nuestra experiencia algo muy confortante.

La bodega cuenta con un restaurant a cargo de la chef Celmira Escudero.

En nuestra visita tuvimos la posibilidad de probar el menú de 3 pasos:

Pre-entrada: Croquetas de queso de cabra y frutos secos

Maridado con un muy buen cóctel de autor a base de vino rosado. Trago que nos sorprendio, para bien.

Sencillo y confiable. Así describiría este plato.

Entrada: Conejo con cítricos acompañado de papas y frutas de estación

Maridado con Melipal Rosé

Una apuesta innovadora, con un ingrediente que hemos visto en otros restaurantes a lo largo de la provincia, el ajo negro.
Digamos que no fue lo más brillante de la experiencia en general. Sabores muy intensos que con el vino Rosé hacen un buen maridaje.

Principal: Ojo de Bife con Vegetales de Huerta

Maridado con Achaval Ferrer Malbec

Una apuesta clásica, que, si se sirve bien, aprueba con muy buena nota.
De los dos platos que nos sirvieron, uno estaba excesivamente salado, el otro estaba bien. Sin embargo, la cocción estaba correcta. La guarnición de verduras cumplió.
Con respecto al vino, no hay con qué darle a un Malbec de Achaval Ferrer, y más teniendo en cuenta que lo que estamos comiendo es carne.
Lastimosamente en este momento pasó algo que nos hizo cambiar la cara. Nos sirvieron el Malbec en la misma copa que el Rosé.

Postre: Pavlova con Frutos Rojos

Maridado con Achaval Ferrer Dolce

El postre cumplió, pero acá el vino se lleva todas las luces. Un vino especialmente hecho para comer después de una comida pesada, delicioso.

Conclusiones

Si bien ningún punto estuvo mal, el hecho de que nos sirvieran todos los vinos en la misma copa (salvo el Dolce) hizo que nuestra experiencia se vea un poco distorsionada.
Si tenés ganas de ir a ver parte del proceso de producción de una de las bodegas más prestigiosas de Mendoza y posteriormente comer junto con algunas etiquetas, andá.