En una charla exclusiva, Lando Simonetti, fundador de La Martina, analiza la disruptiva colaboración con Supreme, el impacto del «co-branding» deportivo y la cruda realidad de una industria que navega en un mundo en crisis.
El encuentro de dos mundos opuestos
Lo que para muchos parecía una unión improbable, para el mercado del lujo actual es una evolución natural. La Martina, la marca argentina asociada a la tradición y el polo, ha unido fuerzas con Supreme, el gigante del streetwear neoyorquino.
“Supreme vino a nosotros”, revela Simonetti sobre el origen del proyecto. “Yo no hubiera elegido nunca Supreme porque está en un público, por edad y gustos, donde no hay nada en la teoría que nos pueda unir”. Sin embargo, explica que la clave está en una macro-tendencia: “El mundo de la moda, de la ropa y los accesorios, se movió hacia el mundo del deporte”.

El lujo busca legitimidad
Para Lando, esta alianza es el resultado de un cambio de paradigma donde las grandes casas de lujo buscan el «derrame» de prestigio del deporte. “El tenis pasó a ser Gucci, Louis Vuitton compra la Fórmula 1, Prada compra las carreras de barcos… los deportes salieron a buscar marcas de lujo para hacer co-branding”.
En ese escenario, el polo es el nuevo objeto de deseo, y Supreme buscó al referente más auténtico:
“¿Por qué eligió el polo? Pregúntaselo a ellos. Pero nosotros somos la única marca real de polo; todos los demás usan el polo como referencia para vender ropa o accesorios, pero no son polo. La única marca que se dedica a hacer monturas, botas y eventos es La Martina”.

La colección: un puente cultural y estético
Esta colaboración representa un hito: es la primera vez que una marca latinoamericana colabora con Supreme. La estética de las prendas rompe con el minimalismo moderno para volver a las raíces de la marca argentina.
- El estilo: “Es como hacíamos nosotros las camisetas hace 20 años. Más vintage, más retro, con mucho número, mucha cosa”.
- El sistema de ventas: Simonetti destaca la particularidad del modelo de Supreme: “Hacen ‘drops’ solo en sus tiendas oficiales; vos no podés venderla acá en tu local. Hacen colas de gente en la calle con el local vacío por dentro para generar ese sistema especial de comercialización”.
- El objetivo: “Para nosotros es comunicación a un público muy particular que nos va a enseñar hasta la forma en que venden”.


Un ojo en la tendencia, otro en la crisis mundial
A pesar del éxito conceptual de la alianza, Simonetti mantiene los pies en la tierra respecto al contexto internacional. “Dejemos de hacer entrevistas donde va todo bien”, dispara con honestidad. “El mundo está en una guerra real. Hay dos guerras al mismo tiempo y el negocio nuestro de ropa está todo en crisis”.
El empresario advierte que las ventas globales han caído entre un 15% y un 40% según el caso: “Hay un mundo de crisis que hay que ver cómo salimos. Nos preocupa más la crisis que las cosas conceptuales, porque la gente no te paga o no vende”.

