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Miedos del pasado vs. Miedos del presente

Miedos del pasado vs. Miedos del presente

Pareciera que fue ayer cuando estábamos ahí tapándonos los ojos cuando veíamos alguna película de terror, rogando que esos monstruos no aparecieran en nuestros sueños o debajo de la cama, hoy nos encontramos con los mismos miedos pero esta vez con monstruos diferentes, con la pequeña diferencia que ya no tenemos a ese adulto para que nos proteja, ahora los adultos somos nosotros y tenemos que aprender a convivir con esos miedos o asumir la difícil tarea de superarlos.

Los alegres y horrorosos Payasos

Los payasos son una atracción típica de los circos, se presentan en eventos infantiles y en cumpleaños, con ropas coloridas, zapatos grandes, nariz roja y cara pintada. Suelen tener una enorme sonrisa siempre demostrando felicidad y alegría y aunque están para divertirnos y hacernos chistes burlándose de nosotros, a la mayoría de las personas nos causaba terror en nuestra infancia estos ´´personajes simpáticos´´, que siempre estaban contentos y dispuestos a perseguirnos para hacernos alguna broma en los eventos, cuando mas tímido eras se acercaba y te hacia participar de la fiesta, haciéndote sudar de los nervios y de la vergüenza.

Hoy día, hay personas que te hacen pasar por la misma situación pero sin mucho disfraz, exponiéndote  frente a los demás con las debilidades que ven en vos, humillándote por tu físico, haciendo chistes por tu forma de  pensar, burlándose por cómo te vestís y por muchas cosas más que no son más que inseguridades que ellos mismos esconden. Así que de ahora en más cuando alguien intenta burlarse o hacer algún chiste sobre vos recorda que es como ese payaso de la infancia  que viene a entretenernos y a burlarse de las cosas que el mismo esconde debajo del disfraz, con una sonrisa dibujada que tapa una gran tristeza que quizás sea mucho más grande que nuestras inseguridades.

Payaso de la película IT

La Oscuridad

¿Quién de pequeño no le tuvo miedo a la oscuridad? Se cortaba la luz de repente, gritábamos y salíamos corriendo desesperados en busca de papá o mamá y quien sabe cuántas cosas habremos sentido que nos pasaba durante el tiempo que estábamos sin luz, ruidos desconocidos, alguien caminando detrás nuestro, cosas que se caían sin explicación, y nuestra imaginación que no ayudaba en lo absoluto y hacia competencia con la memoria que se recordaba de todas las películas de terror que habías visto que empezaban a desaparecer personas justo después de ese corte de luz inesperado.

Hoy ya de adultos, se corta la luz y empezas a putear, porque no cargaste el celu, por que no tenes tele para entretener a los chicos, porque no pagaste la luz este mes y se te corto, por que el servicio de luz es una porquería y sabes que van a tardar horas y horas en venir a arreglar el problema, porque se te descompone lo que tenes en la heladera, porque no ves un choto y tenes cualquier porquería en tu mueble menos una vela, por que justo no guardaste tu documento en la compu, por que tenes miedo que se te queme algún electrodoméstico, y si estas solo te sentas resignado , te pones a pensar en la soledad, en que harías si estuvieras con alguien, y entre todas esas preocupaciones de lo que menos te acordas es de los fantasmas y ahora pensándolo bien seguro preferís ser el primero que desaparece en las películas de terror y no se estresa mas por nada.

Chuky, el muñeco maldito

Tantas películas de terror con este muñeco vestido de niño y con actitudes diabólicas y endemoniadas, que te hacían pensar dos o tres veces antes de pedirle una muñeca a tu mama o algún muñeco para jugar, yo sinceramente pensé que todos mis muñecos tenían vida pero no que eran mis amigos como los de Toy Story, sino que pensaba que todos me iban a matar a penas me descuide y destrozar todo aquello que vieran.

Pensé que al crecer ese miedo iba a pasar pero no, es mucho peor y vienen pequeños chukys a tu vida y se llaman sobrinos y en casos peores hijos y te hacen la vida imposible, se te cuelgan, te estiran del pelo, te muerden, se tiran al piso gritan, te vomitan, te rompen todo lo que tienen en frente, te hacen caca, te babosean, te ensucian la casa, te quitan todo tu tiempo, te agotan y te quitan energía, pero a diferencia de la película estos son reales y así como te complican la vida también te la hacen ver con otros ojos, te enamoran y te hacen conocer un amor que no sabías que existía hasta que uno de ellos aparece en tu vida y  lo mejor de todo es que crecen y dejan de ser pequeños chukys pero no querrán saber cómo continua esta historia.

La Llamada y Scream

Scream  es una película del año 1996, que continúo con cuatro películas más después y por otra parte esta La Llamada del año 2002, que también es conocida en otros países como ´´El Aro´´ y que tuvo dos partes más. Tanto en las primeras películas como en su continuación la trama siempre era la misma, sonaba el teléfono y fuiste. Recibías la llamada y ya era la señal de que te ibas a morir por que venían a matarte o porque te iba a empezar a pasar mil cosas y obvio que morían todos menos la protagonista que siempre se salvaba.

Lamentablemente les tengo que contar que de adultos nos sigue aterrorizando las llamadas, pero ahora cada vez que suena el teléfono somos muchos más vivos y ya no atendemos porque sabemos exactamente que son nuestros cobradores, que nos llaman constantemente para que paguemos nuestras deudas, en otras ocasiones son nuestra peor pesadilla los del call center que quieren venderte constantemente planes de telefonía. También están los chorros que te quieren quitar información y en otras situaciones más escalofriantes cuando te llama alguien para preguntarte si conoces a tu pareja que resulta ser su pareja también y esa película te aseguro que no tiene ningún final feliz. Solución: bloquear todo número desconocido que te llame constantemente más de diez veces al día y  todos felices.

Portada de la película La Llamada
Portada de la película Scream

Fantasmas y Enemigos Imaginarios

Quisiera decirles que todo eso no existe, pero la realidad es que cuando sos adulto te das cuenta de que a todo lo que le tenias miedo de chico sigue existiendo pero con otra forma y causando otros efectos.

Las sombras que pasaban detrás de nosotros, se transforman en recuerdos oscuros que siempre están ahí, siguiendo nuestros pasos.

El monstruo debajo de la cama, son esas inseguridades que queremos esconder y que no somos capaces de enfrentar con madurez.

Esa acumulación de ropa en la silla que se transforma en una persona mirándote mientras dormís, no son más que todas las cosas que dejamos pendientes y que nunca terminamos por hacer, que cada noche nos mira, se hace sentir, y nos pesa por no cumplirlas.

Zombis que vienen a comer tu cerebro, de adulto ese zombi es tu mente que cada día te absorbe más y más el cerebro con pensamientos, ansiedad y preocupaciones.

Extraterrestres que te secuestran, lastimosamente pasa día  tras día en cualquier parte del mundo donde personas inocentes desaparecen pero no por extraterrestres sino por personas como vos y yo de carne y hueso pero con una mente muy retorcida, y esta vez quisiéramos estar en una película para así por lo menos poder tener un final feliz.

Sensaciones raras que sentimos y no vemos, con el tiempo te das cuenta que se llaman enfermedades y que a pesar de ser invisibles, están ahí, nos hacen mal, se hacen sentir con síntomas desagradables y algunas ni siquiera tienen cura, se hacen conocer a través de un papel cuando sale una palabra tan contradictoria como el resultado positivo, que trae consigo todo lo negativo para nosotros y de las cuales somos los únicos responsables de cuidarnos o evitarlas.

Esa persona que sentís que te persigue siempre, probablemente sea un ladrón que te quiera quitar  lo poco que tenes encima y es tan dura nuestra realidad que hasta te quitan la vida si no tenes que darle.

Los fantasmas  que le tenes miedo de chico, de grande te das cuenta que son esos seres queridos que se fueron demasiado pronto, sin poder despedirte, si los sentimos cerca los llamamos ángeles que nos protegen y si los llegáramos a ver no creo que salgamos corriendo, talves nos quedemos ahí con ganas de poder abrazarlos por última vez.

Sea cual sea el miedo que te acompañe, lo importante es poder hacerle frente y saber por qué está ahí, sincerarnos con nosotros mismos y tratar de descubrir que hay detrás de aquello que tanto nos aterra. Aprendamos a querernos más, superar los temores del pasado  y cuidarnos por sobre todo, porque no vivimos en una película de terror, donde vamos a tener la suerte de que nos salven a último minuto.

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